An Easter Message from our Bishop

An Easter Message from our Bishop

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Dear Friends in Christ, 

I’m wondering how you are experiencing Easter this year. It is our biggest celebration of the Christian year. Many of us will be gathering for the first time after a long time for Holy Communion in our worship spaces. Some of us have been gathering in person, but this Easter is different. It is a time when we are joyful in a tentative way, as we feel careful in the ways in which we have slowly eased into this special celebration this Sunday.

We have a tenderness about us because of what we have been through. It is an interesting contrast to anticipate a joyful Easter while also feeling still a little protective and tender as we anticipate the joy of the risen Christ. 

My earliest memories of Easter were around the age of 3 or 4. During Holy Week, my mother would call me into her bedroom and pull down a beautiful box from a shelf in her closet. Inside the box were Easter bonnets and gloves for my sisters and me. She would ask us to put them on to make sure they fit and that we each had our own bonnet and pair of gloves. She would let us run around and play as long as we didn’t get them dirty. Then she put them back into the box, only to be brought out when we got ready for church on Easter Morning. I still have a photograph of me in my mother’s high heels and wearing my Easter bonnet. 

My memories of Easter are pegged to those times when it was exciting to wear something new. When it was fragrant to be out in the springtime, to smell the lilacs in bloom, to see the new plants sprouting up in the yard. These are tender moments, and these are tender memories. I am wondering if you have a similar combination of joy and delicateness this Easter. 

We are entering into an Easter joy that has been tempered by what we have been through. We are carrying some burdens, and we have suffered some losses unlike those we have seen before. In many ways, this Easter is the tenderest of Easters in the way we have been hanging on and holding on. We have suffered losses and joys that have been muted because of these times. 

We are cautiously engaging in anticipation of the joy of Easter. We are like tender shoots pushing up through the wet earth, like the birds that have begun to chirp in the morning after a cold winter. Or like the colorful Easter eggs that we eagerly dyed and later will hide in the yard for the kids to hunt. 

There is a tenderness to our Easter joy this year. This is a reminder of the deep mystery of our Christian story at Easter. The risen Christ is among us with a gentleness that has great power. 

May we welcome Christ, the master gardener, in the tending of these new shoots of hope and renewal. May our tender hearts at Easter receive the good news of the Resurrection and be glad.

Christ is risen! Thanks be to God. 

Blessings this Easter,


El Mensaje de Pascua de Nuestra Obispa

Queridos Amigos en Cristo,

Me pregunto cómo están experimentando la Pascua este año. Es nuestra mayor celebración del año cristiano. Muchos de nosotros nos reuniremos por primera vez, después de mucho tiempo, para la Sagrada Comunión en nuestros espacios de adoración. Algunos de nosotros nos hemos estado reuniendo en persona, pero esta Pascua es diferente. Es un momento en el que estamos gozosos de manera tentativa, teniendo cuidado con las formas en que nos hemos adaptado lentamente a esta celebración especial este domingo.

Nos tenemos delicadeza debido a lo que hemos pasado. Es un contraste interesante anticipar una Pascua gozosa, mientras que nos sentimos un poco protectores y sensibles al anticipamos la alegría de Cristo Resucitado.

Mis primeros recuerdos de la Pascua fueron alrededor de los 3 o 4 años. Durante la Semana Santa, mi madre me llamaba a su habitación y sacaba una hermosa caja de su armario. Dentro de la caja había sombreritos y guantes de Pascua para mis hermanas y para mí. Ella nos pedía que nos los pusiéramos para asegurarnos de que nos quedaban bien y que cada una tenía su propio sombrerito y un par de guantes. Y por un rato nos dejaba correr y jugar, siempre y cuando no los ensuciáramos. Luego los volvía a poner en la caja solo para sacarlos cuando nos preparábamos para ir a la iglesia en la mañana de Pascua. Todavía tengo una fotografía donde estoy con los zapatos de tacón alto de mi madre y con mi sombrerito de Pascua.

Mis recuerdos de Semana Santa están ligados a esos momentos en los que era emocionante usar algo nuevo. Cuando era fragante salir en primavera; oler las lilas que estaban en flor; para ver las nuevas plantas que brotaban en el jardín. Estos son momentos tiernos, y estos son recuerdos tiernos. Me pregunto si tienen una combinación similar de alegría y delicadeza esta Pascua.

Estamos entrando en una alegría Pascual que ha sido afectada por lo que hemos vivido. Llevamos algunas cargas y hemos sufrido algunas pérdidas muy diferentes a las que hemos visto antes. En muchos sentidos, esta Pascua es la más tierna de las Pascuas, en la forma en que hemos estado aguantando y aguantando. Hemos sufrido pérdidas y alegrías que han sido calladas debido a estos tiempos.

Estamos participando con cautela en la anticipación de la alegría de la Pascua. Somos como brotes tiernos que brotan a través de la tierra húmeda, como los pájaros que han comenzado a cantar en la mañana después de un frío invierno. O, como los huevos coloridos de Pascua que teñimos con entusiasmo y luego esconderemos en el patio para que los niños los encuentren.

Hay ternura en nuestra alegría pascual este año.

De muchos modos es un recuerdo del misterio profundo de nuestra historia cristiana en la Pascua. Cristo resucitado está entre nosotros con una dulzura que tiene un gran poder.

Que acojamos a Cristo, el Jardinero Maestro, en el cuidado de estos nuevos brotes de esperanza y renovación. Que nuestros corazones tiernos en esta Pascua reciban la buena noticia de la Resurrección y se alegren.

¡Cristo ha resucitado! Demos Gracias a Dios.

Bendiciones en esta Pascua,